Por: Joe Urbina
Presidente de la Asociación de Ciclismo de Puerto Rico, Inc.
Animador y productor de Todo Ciclismo.
Promotor de las ciudades sostenibles.
Durante estas semanas de pura pasión deportiva por el Mundial de Fútbol 2026, una peculiar imagen ha acaparado la atención de los aficionados en las redes sociales y los medios internacionales. En su base de entrenamiento en la Wake Forest University, en Winston-Salem, Carolina del Norte (EE. UU.), que fue su campamento base durante el Mundial de 2026, los integrantes de la poderosa Selección Nacional de Fútbol de Alemania han sorprendido a los residentes locales al llegar a sus campos de práctica de una forma muy particular: pedaleando en grupo sobre bicicletas.
Para muchos, ver a estrellas del balompié mundial trasladarse en dos ruedas hacia un entrenamiento de alta exigencia pareció una excentricidad. Sin embargo, para los alemanes, esto no es más que el reflejo natural de una profunda cultura donde la bicicleta y el fútbol comparten el mismo ADN.
Lo interesante es que no fue una casualidad. El propio seleccionador, Julian Nagelsmann, explicó que eligieron ese lugar precisamente porque:
- El hotel The Graylyn Estate está a menos de 10 minutos de los campos de entrenamiento.
- Los jugadores podían ir caminando o en bicicleta a las prácticas.
- Así evitaban perder tiempo en desplazamientos diarios, algo especialmente importante en un Mundial con sedes tan alejadas entre sí como Estados Unidos, Canadá y México.
Esta decisión refleja una filosofía muy común en Alemania y otros países europeos: cuando las distancias son cortas y la infraestructura lo permite, la bicicleta es el medio más eficiente, incluso para deportistas de élite y equipos nacionales.
De hecho, este es un excelente ejemplo para promover la movilidad activa. Si una de las selecciones más importantes del mundo, la de Alemania, decidió desplazarse en bicicleta a sus entrenamientos durante el Mundial de 2026, es porque la bicicleta no es un símbolo de pobreza ni un juguete: es un medio de transporte práctico, eficiente y de clase mundial.
La bicicleta como pilar del entrenamiento y la vida activa
En Alemania, el ciclismo no se limita a un pasatiempo de fin de semana; es un estilo de vida y una herramienta de transporte cotidiano para gran parte de su población. Desde la movilidad urbana diaria hasta la planificación de sus ciudades, la bicicleta es la reina de las calles.
Esta mentalidad se traslada de forma directa al deporte rey. En el fútbol alemán, el uso de la bicicleta es parte fundamental de la preparación física y la recuperación activa, integrándose de manera sistemática desde las categorías infantiles y juveniles hasta el máximo nivel profesional. Pedalear ayuda a los atletas a desarrollar resistencia cardiovascular, mejorar la movilidad articular y acelerar la recuperación muscular sin el impacto articular que provoca el running continuo. Ver a Manuel Neuer o a las jóvenes promesas de la Mannschaft sobre un sillín es, simplemente, rutina diaria.
El “Radball”: la evolución definitiva de dos pasiones
Llevando este lazo cultural al extremo, los alemanes no se conformaron con usar la bicicleta para entrenar fútbol… ¡sino que crearon un deporte para jugar fútbol sobre ella!
Hablamos del Radball (o cycle-ball en el ámbito internacional), una espectacular disciplina bajo techo inventada en el siglo XIX por el ciclista germano-estadounidense Nicholas Edward Kaufmann.
Este deporte, que hoy en día está oficialmente regulado a nivel global por la Unión Ciclista Internacional (UCI), cuenta con una serie de reglas y características fascinantes que ponen a prueba la destreza de los atletas:
- El formato de juego: Se juega en la modalidad de 2 contra 2. Uno de los jugadores asume la posición de portero, pero tiene total libertad para moverse por toda la cancha.
- El escenario: Los partidos se disputan en canchas bajo techo (indoor) con unas dimensiones de 14 por 11 metros.
- La duración: La acción es rápida y sin pausa, dividida en dos mitades de 7 minutos cada una.
- El balón: Está elaborado especialmente con crin de caballo en su interior para evitar que rebote de forma descontrolada y tiene un peso de entre 500 y 600 gramos.
- La regla del equilibrio: Ningún jugador puede poner un pie en el piso bajo ninguna circunstancia. Si esto ocurre, queda inhabilitado y debe pedalear obligatoriamente hasta el otro extremo de la cancha (su propia línea de fondo) antes de reincorporarse a la jugada.
Bicicletas de ingeniería extrema
Para jugar Radball no sirve cualquier bicicleta. Se utilizan máquinas diseñadas específicamente para el balance y la fuerza, que destacan por:
- Un asiento sumamente retrasado y una geometría recta, ya que los jugadores pasan todo el tiempo de pie.
- Un manillar orientado hacia arriba para facilitar el control aéreo.
- Un sistema de piñón fijo y sin frenos, que permite avanzar, retroceder y mantener el equilibrio estático (track stand) utilizando únicamente la fuerza de las piernas.
Gracias a estas características mecánicas y a la fuerza de los atletas, se logran realizar disparos que superan las 40 millas por hora (mph) utilizando exclusivamente las ruedas de la bicicleta.
Potencias mundiales y una dinastía legendaria
Aunque nació en el corazón de Europa, el Radball se ha extendido y cuenta con ligas muy organizadas. Los países que más practican esta disciplina a nivel competitivo son Alemania, Austria, Suiza, República Checa, Francia y Japón.
En la historia de los Campeonatos Mundiales de la UCI existe una hazaña sin precedentes registrada en el Libro Guinness de los Récords: la de los hermanos checos Jindřich y Jan Pospíšil, quienes dominaron la escena internacional de forma casi sobrenatural al conquistar un récord absoluto de 20 campeonatos mundiales.
Un mensaje sobre ruedas
La próxima vez que observes a los futbolistas alemanes trasladarse en bicicleta durante este Mundial, míralo como un recordatorio de que la movilidad sostenible y el alto rendimiento deportivo pueden rodar de la mano.
Y, como siempre les recuerdo en el programa de radio Todo Ciclismo, todos los martes y jueves a las 4:00 p. m., y en nuestra sección de ciclismo todos los viernes en Notiséis, a las 11:30 a. m., por WIPR Canal 6: no hay mejor reductor de velocidad que salir a tiempo.
¡A pedalear!
Nota: Un agradecimiento especial a mi hijo, Kevin Joe Urbina Burgos, por descubrirme este apasionante tema.