Mientras investigaba un accidente de tránsito ocurrido en el Expreso PR-22, en el kilómetro 74.5 en dirección hacia Hatillo, el agente Carlos González Vélez, adscrito a la División de Autopistas de Arecibo, observó que un bebé de cinco meses, que viajaba en su asiento protector, lloraba desconsoladamente mientras su padre era atendido por paramédicos.
Con sensibilidad y vocación de servicio, el agente tomó al menor en sus brazos para brindarle tranquilidad y consuelo hasta la llegada del personal de emergencias.
Posteriormente, personal de Emergencias Médicas evaluó al padre y al infante. Ambos fueron transportados a una institución hospitalaria, donde su condición fue descrita como estable.

