Sobrevivir a la violencia doméstica y sexual sigue siendo una batalla diaria. Solo el año pasado en Puerto Rico, la Policía atendió más de 7,600 incidentes de violencia doméstica, y cada semana se reportan nuevos casos de agresión sexual. Miles de sobrevivientes dependen de apoyo legal, psicológico y acompañamiento en los tribunales para romper el ciclo de violencia y lograr justicia. Pero gran parte de esos servicios está en peligro por drásticos recortes en fondos estatales y barreras burocráticas para obtener fondos federales.
La coordinadora Paz para las Mujeres y la Red Nacional de Albergues de Violencia de Género advirtieron que, sin recursos, muchas víctimas podrían quedarse solas frente al sistema y el agresor. Líderes y defensoras plantearon como posible solución un impuesto a la venta de armas.
Detalles por Kenelma Figueroa Ramos.