El Observatorio de Equidad de Género (OEG), en colaboración con la Coordinadora Paz para las Mujeres, anunció el lanzamiento de su nueva campaña de comunicación “Los datos cuentan otra historia”, una iniciativa que busca visibilizar el impacto humano detrás de los feminicidios y las desapariciones en Puerto Rico, y destacar la importancia de contar con datos confiables para impulsar acción y política pública.
La campaña surge tras un notable aumento de la violencia de género. Entre 2019 y 2026, 496 mujeres fueron víctimas de feminicidio, de las cuales 144 ocurrieron en contextos íntimos. Además, 56 mujeres y niñas permanecen desaparecidas, algunas desde el 2020, incluyendo al menos 14 menores de edad.
“Cada cifra representa una ausencia. Cada dato documenta una realidad que de otra manera podría pasar desapercibida. Esta es una campaña que conecta datos con historias reales. “Los datos cuentan otra historia” utiliza escenas cotidianas: el regreso a clases, las vacaciones familiares y las celebraciones comunitarias para mostrar las ausencias que dejan los feminicidios y las desapariciones. La propuesta creativa contrasta momentos comunes con datos verificados por el Observatorio, revelando historias que solo conocemos porque fueron documentadas rigurosamente. No estamos viendo solo una estadística. Estamos viendo una historia que conocemos porque el Observatorio documenta estos datos”, indicó Stephanie Figueroa, directora del Observatorio.
Figueroa informó que la campaña nace con el propósito de acercar a la ciudadanía al trabajo que realiza el Observatorio y demostrar por qué los datos que producen son esenciales para el país. “Más que cifras, cada registro es una historia, una vida, una alerta que exige atención. Por eso, la iniciativa busca aumentar el conocimiento público sobre nuestra labor y, al mismo tiempo, crear una conexión emocional con el impacto humano que se esconde detrás de cada caso documentado. Contar con información accesible y confiable no es un lujo: es una herramienta indispensable para reconocer la magnitud de la violencia, exigir acción y construir políticas públicas que respondan a la realidad. Cada informe, cada verificación y cada análisis es parte de un esfuerzo sostenido para que estas historias no desaparezcan en el silencio”, comentó.
La campaña se desplegará mediante una estrategia de comunicación amplia tanto en medios tradicionales como digitales: cuñas radiales, billboards, anuncios en prensa escrita y colaboraciones con plataformas digitales que amplifican contenido social y comunitario.
En los medios digitales, la campaña se desarrollará mediante carrouseles, reels y piezas interactivas en redes sociales, acompañadas de contenido editorial en el newsletter y en la página web del Observatorio. Como parte de la estrategia, se integrarán producciones audiovisuales que conectan directamente con la experiencia cotidiana de la ciudadanía. Entre ellas destaca el reel “Chat de amigas”, una pieza que narra una ausencia a través de un intercambio aparentemente común, para recordar que detrás de cada dato hay una vida que dejó de estar.
La campaña también tiene también el objetivo de motivar donativos que permitan sostener la labor de documentación, verificación y análisis. “Sin estos recursos, muchas de las historias que hoy logramos visibilizar seguirían siendo invisibles. El Observatorio insiste en ello porque es una verdad simple y urgente: esta labor es lo que permite que esas vidas no desaparezcan en el silencio”, planteó Figueroa. El Observatorio invita a la ciudadanía a sumarse a esta labor compartiendo los datos y la información, y mediante donativos que permitan sostener la recopilación, verificación y análisis de datos esenciales para el país. Quienes deseen aportar pueden hacerlo a través de PayPal, así como en ATH Móvil – Observatoriopr en la sección Donar.
El Observatorio de Equidad de Género es una iniciativa creada por organizaciones feministas y de derechos humanos ante el aumento de la violencia de género tras los huracanes Irma y María y la insuficiente respuesta gubernamental. Desde entonces, se ha convertido en una herramienta indispensable para el país: monitorea la situación de violencia de género, genera recomendaciones de política pública y fiscaliza la actuación de las agencias del Estado. “Nuestra misión es asegurar que la información exista, que sea confiable y que esté disponible para la ciudadanía. Porque sin datos, no hay memoria; sin memoria, no hay justicia; y sin justicia, no hay transformación posible”, concluyó Figueroa.