El secretario de Salud, Dr. Víctor M. Ramos Otero, anunció hoy que emitió la Orden Administrativa 2026-647, que activa el Centro de Operaciones de Emergencias de la agencia. El anuncio lo hizo junto a representantes de los principales sectores del sistema de prestación de servicios de salud de Puerto Rico durante una reunión convocada por el Departamento de Salud para presentar las medidas adoptadas ante la emergencia provocada por los bajos niveles de precipitación y la disminución en los niveles de los principales embalses de la Isla.
En el encuentro participaron la Dra. Sandra Carpio, comandante y coordinadora regional de Emergencias del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos; la Lcda. Awilda M. Broco Rodríguez, líder del Sector Salud del Business Emergency Operations Center (BEOC); Shirley M. Esquilín, quien dirigirá este esfuerzo y dirige la Oficina de Preparación y Coordinación de Respuesta en Salud Pública del Departamento de Salud de Puerto Rico, encargada del área de bioseguridad; la Lcda. Tania Conde, presidenta del Colegio de Administradores de Servicios de Salud (CASS); el Lcdo. Jaime Plá, director ejecutivo de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico; y representantes de la Alianza de Centros de Salud Comunitaria 330, entre otras organizaciones que agrupan distintos componentes de la infraestructura de prestación de servicios médicos de la Isla.

La reunión se produce luego de que el Gobierno declarara un estado de emergencia mediante la Orden Ejecutiva OE-2026-035, del 31 de julio de 2026, ante la reducción en los niveles de precipitación, la disminución de los niveles de los principales embalses y las proyecciones de un posible agravamiento de la situación.
La orden ejecutiva dispuso la coordinación inmediata de los esfuerzos gubernamentales y la adopción de medidas extraordinarias mediante un plan de acción interagencial.
Como parte de esa respuesta, Ramos Otero firmó el 10 de agosto la Orden Administrativa Núm. 2026-647, mediante la cual activó formalmente el Plan Operacional de Emergencias del Departamento de Salud y autorizó la utilización de su Centro de Operaciones de Emergencias y de los recursos necesarios para atender la situación.
“El Plan Operacional de Emergencias del Departamento de Salud de Puerto Rico, identificado como POE-DSPR, constituye el documento guía para implantar acciones ante emergencias y desastres que impacten los sistemas de salud pública, los servicios médicos y la salud mental en Puerto Rico. El plan establece las directrices y herramientas necesarias para alcanzar una preparación a nivel local y estatal y desarrollar una respuesta adecuada antes, durante y después de una emergencia. La activación pone, además, en funciones al Comité Operacional de Emergencias (COE), presidido por el secretario de Salud e integrado por el subsecretario, el Chief of Staff, el Principal Oficial de Epidemiología, el Principal Oficial Médico, el director de Administración, la directora de la División de Preparación y Coordinación de Respuesta en Salud Pública, la directora de la Oficina de Comunicaciones, la directora de la Oficina de Asesoramiento Legal, los secretarios auxiliares, la Administración de Servicios Médicos de Puerto Rico y los ayudantes especiales, entre otros funcionarios”, detalló Ramos, quien añadió que todos estos esfuerzos están en consonancia con el compromiso de la gobernadora Jenniffer González con la salud pública y la seguridad.
El plan aplica a todo el Departamento de Salud, incluyendo su personal y dependencias centrales, así como las siete regiones de Salud.

Para la presidenta del Colegio de Administradores de Servicios de Salud, Lcda. Tania Conde, “los administradores de servicios de salud tenemos una responsabilidad esencial en garantizar la continuidad de los servicios durante cualquier emergencia. La activación del Plan Operacional de Emergencias del Departamento de Salud nos permite reforzar la coordinación y revisar de manera preventiva nuestros planes operacionales, particularmente la disponibilidad de agua, cisternas, generadores, suministros y los protocolos necesarios para mantener los servicios clínicos y proteger la seguridad de los pacientes. El mensaje a la ciudadanía debe ser claro: nuestras facilidades de salud están preparadas y activadas, pero una emergencia de esta naturaleza requiere vigilancia continua, planificación y comunicación directa con las agencias responsables”, expresó la Lcda. Conde.
La presidenta del CASS añadió que “ahora tenemos línea directa con el secretario de Salud y nos ha integrado para amplificar el alcance de la preparación. Sepan ustedes que el Colegio agrupa a administradores y directores ejecutivos responsables de una amplia variedad de instituciones que forman parte del sistema de prestación de servicios de salud, como grupos médicos primarios, CDT, centros 330, casas de salud, centros de rehabilitación psicosocial, facilidades médicas para personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, centros de salud mental, centros de rehabilitación, unidades de cuidado prolongado, hospicios, agencias de salud en el hogar, centros de diálisis, salas de emergencia y urgencia y centros de cirugía ambulatoria. En cada una de estas instalaciones, la continuidad del servicio y la seguridad del paciente tienen que ser la prioridad”, sostuvo Conde.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico, Lcdo. Jaime Plá, sostuvo que las experiencias acumuladas por el sistema hospitalario, particularmente después del huracán María, llevaron a las instituciones a fortalecer significativamente su capacidad de respuesta y continuidad operacional ante emergencias.
“Después del huracán María, los hospitales de Puerto Rico aumentamos considerablemente nuestros esfuerzos para alcanzar un mayor nivel de resiliencia. Aprendimos que una institución que presta servicios de salud las 24 horas no puede depender de una sola alternativa cuando falla un servicio esencial. Antes podíamos tener un generador eléctrico; hoy tenemos hospitales con dos, tres o más generadores para contar con redundancia y poder mantener las operaciones ante una emergencia. De igual forma, las cisternas de agua de los hospitales tienen que tener una capacidad mínima de 20 días y contar con un contrato de suministro de agua. Agradezco la iniciativa, que solidifica nuestra comunicación con el Departamento de Salud y nuestros miembros de la Asociación de Hospitales”, expresó Plá.