Calles sin nombre, un problema que Puerto Rico trata de resolver

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Casilla de correos a la vera de un camino en Caguas, Puerto Rico, en foto del 30 de septiembre del 2020. Mucha gente que vive en casas en calles sin nombre o sin número usa casillas y no quiere que se le asigne una dirección formal a su viviendan para no tener que hacer cambios de dirección. (AP Photo/Carlos Giusti)

CAGUAS, Puerto Rico (AP) — Los bomberos de esta ciudad se alborozaron cuando recibieron mapas actualizados que incluían barrios de zonas rurales. Confesaron que a veces tenían que consultar con conductores de taxis para ubicar una vivienda en una emergencia. Ocurre que más de 300.000 casas de esta isla no tienen direcciones formales.

La falta de calles con nombres y números es un problema de vieja data en Puerto Rico, donde los mapas digitales a veces no son precisos o no funcionan. Se dan direcciones tomando como referencia un árbol de mangos, una panadería o una casa de cierto color. Esto ocurre incluso en las zonas urbanas, incluida la capital San Juan, donde a veces la gente usa un Muñeco Pie Grande en un balcón como referencia para ubicar un hospital.

Es común escuchar cosas como, “Coja a la derecha en el kilómetro 58 y una izquierda después del hoyo grande. Si pasaste el palo de pana, te fuiste muy lejos”.

El cartero José Montoya repartiendo correspondencia en Carolina, Puerto Rico, el 1ro de octubre del 2020. Su trabajo se ve dificultado porque muchas viviendas no tienen número y se encuentran en calles sin nombre, sobre todo en zonas rurales de la isla. (AP Photo/Carlos Giusti)

La vieja cárcel Oso Blanco, conocida como el Alcatraz del Caribe, donde cientos de reos fueron asesinados por otros reclusos, sigue siendo usada como un punto de referencia a pesar de que fue demolida hace mucho tiempo.

Perderse tratando de llegar a un lugar es normal y hasta divertido para algunos, pero la pandemia del coronavirus, una serie de terremotos recientes y un aumento en la cantidad de huracanes hacen que las autoridades traten de resolver el asunto. Sin una dirección concreta, el personal de emergencias no puede encontrar a la gente rápidamente ni hacer llegar suministros o atención médica cuando hasta el 60% de las casas no tienen una en algunos municipios.

“Si no estás en el mapa, no existes”, expresó Raúl Ríos, exejecutivo del Servicio Postal que ahora dirige iCasaPR, una organización sin fines de lucro que trata de dar uniformidad a las direcciones de la isla.

Los 78 municipios de Puerto Rico y decenas de organismos del gobierno siguen usando bancos de datos diferentes, que emplean distintos nombres para las mismas calles o listan las direcciones de distintas formas, como 1013 y 10-13. “Es como una Torre de Babel”, dijo Ríos.

Carmen Díaz, de la oficina de planificación de la municipalidad de Caguas, Puerto Rico, muestra un mapa con direcciones de comunidades rurales el 30 de septiembre del 2020. (AP Photo/Carlos Giusti)

Hace cuatro años, un niño falleció en San Juan porque a una ambulancia le tomó 15 minutos encontrar un complejo de departamentos que no tenían direcciones uniformadas, de acuerdo con Nazario Lugo, presidente de la Asociación de Manejadores de Emergencia y Profesionales de Seguridad, quien dirigía el servicio de manejo de emergencias en esa época. La madre no podía salir de la vivienda para orientar al personal de auxilio porque estaba siguiendo las indicaciones de resucitación que le daba un operador del servicio de emergencias 911, según dijo Lugo.

El problema es tan grande que el gobierno recomienda que los residentes de una vivienda designen a alguien para que salga a la calle principal a parar al personal de auxilio en casos de emergencia.

Igual que en otros municipios, las autoridades de Caguas quieren evitar tragedias como esa.

En la última década, más de 100 calles fueron nombradas por primera vez, pero hay muchas más que necesitan una identidad y no siempre es fácil asignársela, expresó Carmen Díaz, directora adjunta de planificación. Los nombres de las calles no se pueden repetir y deben tener un máximo de 28 caracteres. Para ayudar a los vecinos a elegir nombres, Díaz ofrece libros con las plantas y animales de Puerto Rico, novelas de autores locales famosos y hasta sugirió el nombre de la canción “Calma” de Pedro Capó.

Díaz dijo que la práctica de usar referencias para dar direcciones no puede seguir. “A la casita rosa ya le cambiaron el color o el palo ya lo cortaron”, explicó.

La residente de Caguas Luz Martínez apelaba a ese tipo de direcciones antes de que les pusiesen nombres y números a las calles de su barrio. A sus visitantes les decía que si tenían problemas para encontrar la vivienda, preguntasen por un vecino muy conocido, Nazario.

“Era bien cuesta arriba”, comentó.

Raúl Ríos, director de iCasaPR, una organización sin fines de lucro que trata de uniformar las direcciones de Puerto Rico, coordina la distribución de cuestionarios con Lus Martínez, directora de la comunidad La Unión de Caguas, Puerto Rico, el 30 de septiembre del 2020. (AP Photo/Carlos Giusti)

Como presidenta de la comunidad La Unión, Martínez sometió a votación propuestas de nombres para las calles. Entre los ganadores figuraron los de José Díaz Dede, quien tenía un servicio informal de entrega de alimentos, y el de Antonia Díaz, quien promovió la pavimentación de las calles.

Díaz Dede se enteró de que su nombre había sido seleccionado en un geriátrico y falleció antes de que se instalase el cartel. Antonia Díaz tiene 106 años y sigue viviendo en la calle que lleva su nombre.

Cándida Díaz posa para una foto en su casa de Caguas, Puerto Rico, a la que hace poco se le asignó por primera vez un número. Foto del 30 de septiembre del 2020. (AP Photo/Carlos Giusti)

No todos, sin embargo, quieren estar en el mapa. Ríos dijo que algunos se resisten porque agregaron una piscina o hicieron otras mejoras sin los permisos correspondientes. Otros simplemente quieren hacer una vida sencilla, desconectada de los demás. Mucha gente usa como dirección una casilla de correos en las oficinas postales y no quieren tener que cambiarla.