De luto la plena puertorriqueña por el deceso del gestor cultural Héctor “Tito” Matos

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Hector René "Tito" Matos (left), leads a celebratory plena musical bar hopping jam session along the trendy Calle Loiza neighborhood in San Juan, Puerto Rico. Crédito de la imagen: NPR > https://www.npr.org/2017/10/06/555918346/puerto-rico-s-singing-newspapers-tell-a-story-of-resilience

Los amantes de la plena puertorriqueña están de luto al perder esta mañana a uno de sus férreos defensores y exponentes, Héctor “Tito” Matos, quien falleció estando en su casa en San Juan, según información preliminar publicada por Primera Hora.

Matos, nacido en Santurce, hizo suya la pandereta que recibió un Día de Reyes de manos de su abuelo y hasta entonces no dejó de tocar el instrumento ni de fomentarlo entre las nuevas generaciones.

“Aprendió a tocar los barriles de bomba y todas las panderetas –incluyendo el seguidor y el punteador- pero se especializa en el requinto convirtiéndose en uno de los requinteros más creativos de su generación”, establece la biografía en la página Bomba y Plena y muchos más.

Perteneció a múltiples agrupaciones, comenzando por los Sapos del Caño, Pleneros del Almendro, Grupo Agüeybaná, Pleneros del Pueblo, Pleneros del Coquí, Pleneros de la 23, Pleneros de la 21 -con la que viaja y se presenta en importantes tarimas en Estados Unidos, inclusive graba las producciones “Somos boricuas” y “Para todos ustedes”, que fueron nominadas al Grammy en el 2006.

En el interin, vivió 10 años en Nueva York, donde completó el título de arquitecto paisajista. En esa ciduad también formó su propio proyecto, Viento de Agua, en el 1996, junto con Ricardo Pons y Alberto Toro. A través de este concepto logró un acercamiento contemporáneo hacia la plena y la bomba al integrar instrumentos como el piano, el bajo, los metales y hasta la batería.

“Su abuelo Felipe no sabía que aquella primera pandereta de 6 de enero sería sólo la primera de lo que es ahora quizás la más grande y variada colección de panderetas de Puerto Rico, hechas por los mejores artesanos de la Isla y de Nueva York, de cedro, de ausubo, aluminio y de cuanto material pueda doblarse. Son esas mismas panderetas las que yacen como una montaña en el centro del círculo de pleneros que se junta a tocar en las esquinas durante los Plenazos Callejeros”, continúa la biografía.

Esos plenazos, fruto de su interés por cultivar el instrumento y el género musical que lo movía, los complementó con el ofrecimiento de talleres de bomba y plena junto con el antropólogo Ramón López, el doctor David González y Juan Gutiérrez de Los Pleneros de la 21.

Información y artículo original: Primera Hora