La fórmula económica para el ciclismo competitivo: cómo un gran ciclista puede hacer crecer todo el ecosistema del ciclismo

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Por Joe Urbina
Presentador y productor del programa radial Todo Ciclismo
Presidente de la Asociación de Ciclismo de Puerto Rico, Inc.
Promotor de las ciudades sostenibles

DEL ATLETA A LA MARCA

Cómo convertir el talento deportivo en una figura pública capaz de crear un ecosistema económico

Hay una conversación que el ciclismo puertorriqueño necesita comenzar.

Muchos atletas quieren conseguir mejores auspiciadores.

Quieren contratos.

Quieren bicicletas.

Quieren ropa.

Quieren cascos, zapatillas, suplementos, vehículos, viajes, dinero y contratos como embajadores de marcas.

Y tienen razón en quererlo.

El problema es que muchos quieren comenzar por el último paso.

Quieren que una marca los convierta en figuras cuando todavía no han construido la figura que la marca necesita.

Una empresa no compra simplemente una medalla.

Una empresa compra la posibilidad de asociar su producto, servicio o reputación con una persona que tiene credibilidad, reconocimiento, audiencia, personalidad y capacidad de influir sobre otras personas.

Ahí comienza una conversación completamente diferente.

PRIMERO HAY QUE ENTENDER QUÉ ES LO QUE SE ESTÁ VENDIENDO

El atleta piensa:

“Yo soy campeón. Merezco un auspicio”.

La empresa piensa:

“¿Qué valor comercial puedo obtener asociándome contigo?”.

Son dos perspectivas completamente diferentes.

El atleta ve su resultado.

La empresa ve:

  • exposición;
  • audiencia;
  • credibilidad;
  • asociación de marca;
  • contenido;
  • ventas;
  • reputación;
  • alcance;
  • relaciones públicas;
  • fidelidad del consumidor;
  • presencia en medios;
  • redes sociales;
  • eventos;
  • historias que contar.

Por eso debemos cambiar una mentalidad.

El atleta no debe verse solamente como competidor.

Debe entender que, cuando alcanza determinado nivel, también puede convertirse en un activo de comunicación y mercadeo para una organización comercial.

Y esto no significa convertir al deportista en un anuncio ambulante.

Significa construir una personalidad pública auténtica alrededor de su talento.

EL EJEMPLO DE MICHAEL JORDAN

Michael Jordan es probablemente uno de los mejores ejemplos de esta transformación.

Primero fue extraordinariamente bueno jugando baloncesto.

Después se convirtió en una estrella.

Luego se convirtió en una personalidad.

Y, finalmente, se convirtió en una marca.

La secuencia es importante.

No comenzó con los zapatos.

Comenzó con el talento.

Jordan llegó a la NBA en 1984 como un fenómeno deportivo. Nike apostó fuertemente por él y creó una estrategia de mercadeo alrededor de su personalidad e imagen. El primer Air Jordan vendió aproximadamente $126 millones durante su primer año, según el recuento histórico publicado por NBA.com.

Pero hay algo todavía más interesante.

Un estudio académico sobre la NBA encontró que las grandes figuras podían aumentar los niveles de audiencia televisiva, la asistencia y las ventas de mercancía, y estimó que el valor económico de Jordan para otros equipos de la NBA llegó a aproximadamente $53 millones en aquel momento.

Es decir:

Jordan no solamente producía dinero para Jordan.

Producía dinero para:

  • Chicago;
  • otros equipos;
  • la NBA;
  • la televisión;
  • fabricantes;
  • tiendas;
  • anunciantes;
  • compañías de ropa;
  • fabricantes de zapatos;
  • medios de comunicación.

Eso es lo que debemos entender.

Una estrella puede crear un ecosistema económico.

JORDAN NO ES UNA EXCEPCIÓN: MESSI, CRISTIANO, SERENA Y OTROS

Michael Jordan no es el único ejemplo.

El deporte mundial está lleno de atletas que lograron convertir su excelencia deportiva en identidad, reconocimiento, influencia y, finalmente, en grandes negocios comerciales.

Pensemos en Lionel Messi.

Messi comenzó siendo un extraordinario futbolista. Sus resultados lo convirtieron en una estrella del fútbol mundial. Su personalidad, su historia, su imagen y su exposición internacional hicieron que su nombre trascendiera los terrenos de juego y pudiera asociarse con numerosas marcas y productos.

Lo mismo podemos observar en Cristiano Ronaldo, quien llevó el concepto todavía más lejos al desarrollar una identidad comercial propia alrededor de su nombre, su imagen y su marca CR7.

También podemos mirar a Serena Williams, quien convirtió una extraordinaria carrera deportiva en una plataforma que abarca moda, negocios, inversiones, medios y emprendimiento.

Y podríamos añadir nombres como LeBron James, Tiger Woods, David Beckham o Usain Bolt.

Cada uno tiene una historia diferente.

Cada uno compitió en un deporte diferente.

Cada uno desarrolló una personalidad diferente.

Pero existe un denominador común:

Su nombre llegó a valer mucho más que el resultado de la última competencia.

Ese es precisamente el punto que debemos entender en el ciclismo.

El objetivo no es copiar a Jordan, Messi, Cristiano Ronaldo o Serena Williams.

El objetivo es entender el mecanismo que permitió que sus nombres se convirtieran en activos económicos.

Primero hubo excelencia.

Después hubo reconocimiento.

Después hubo exposición.

Después hubo conexión emocional con el público.

Después apareció una audiencia.

Y, finalmente, esa audiencia pudo ser conectada con productos, servicios, empresas y marcas.

El nombre del atleta se convirtió en una plataforma.

Y cuando el nombre de un atleta se convierte en una plataforma, las oportunidades comerciales dejan de limitarse al dinero que recibe por competir.

EL CICLISTA TIENE QUE ENTENDER ESTA ECUACIÓN —Y SU ENTRENADOR TAMBIÉN—

Podemos simplificar la construcción de una figura deportiva de esta manera:

TALENTO → RESULTADOS → HISTORIA → EXPOSICIÓN → RECONOCIMIENTO → CONEXIÓN → AUDIENCIA → INFLUENCIA → VALOR COMERCIAL

Ese es el camino.

No es:

“Gané una carrera → dame un contrato”.

Es:

“Gané una carrera → ahora vamos a contar quién soy, qué hice, por qué lo hice y por qué la gente debería conocerme”.

Y después hay que repetirlo.

Una vez.

Dos veces.

Diez veces.

Cien veces.

Hasta que el nombre del atleta comience a significar algo para el público.

EL PRIMER PASO: SER REALMENTE BUENO

Aquí no podemos engañarnos.

La comunicación no sustituye al talento.

Las redes sociales no sustituyen el entrenamiento.

Una buena entrevista no sustituye una victoria.

Un fotógrafo profesional no convierte automáticamente a una persona en campeón.

La primera inversión siempre es deportiva.

El atleta tiene que:

  • entrenar;
  • competir;
  • mejorar;
  • ganar cuando pueda;
  • establecer marcas;
  • representar bien al equipo;
  • representar bien a Puerto Rico;
  • desarrollar disciplina;
  • cuidar su condición física;
  • estudiar su deporte;
  • conocer las reglas;
  • aprender de sus derrotas.

El producto original es el atleta.

Sin producto no hay marca sostenible.

PERO GANAR NO ES SUFICIENTE

Aquí aparece uno de los mayores problemas.

Hay atletas extraordinarios que prácticamente nadie conoce.

Ganaron campeonatos.

Establecieron récords.

Representaron a Puerto Rico.

Participaron internacionalmente.

Pero, fuera del pequeño círculo del ciclismo, son desconocidos.

¿Por qué?

Porque confundieron tener una historia con contar la historia.

Un logro deportivo es una materia prima.

Hay que convertirlo en una historia que pueda ser comunicada.

Por ejemplo:

“Ganó una carrera”.

Eso es información.

Pero:

“Un joven que comenzó a montar bicicleta en las calles de su pueblo, que trabajó mientras entrenaba, que perdió tres veces antes de ganar y que ahora representa a Puerto Rico internacionalmente…”.

Eso es una historia.

Y las marcas compran historias.

EL SEGUNDO GRAN ENTRENAMIENTO DEL ATLETA: COMUNICACIÓN

Aquí quiero introducir una idea que considero fundamental:

El atleta necesita entrenar dos cuerpos.

El primero es el cuerpo deportivo.

El segundo es el cuerpo comunicacional.

Debe aprender a:

  • hablar frente a un micrófono;
  • mirar a una cámara;
  • contestar preguntas;
  • contar una historia;
  • agradecer;
  • explicar;
  • improvisar;
  • ser simpático;
  • ser natural;
  • hablar con periodistas;
  • hablar con niños;
  • hablar con empresarios;
  • hablar con aficionados;
  • representar una marca.

Esto no significa convertir al ciclista en un político ni en un presentador de televisión.

Significa enseñarle a comunicar su propia historia.

EL ATLETA DEBE ESTAR MEDIA READY

Una expresión que deberíamos incorporar al deporte puertorriqueño es:

MEDIA READY

Un atleta media ready es aquel que está preparado para aprovechar una oportunidad de comunicación cuando aparece.

Si gana una carrera y cinco minutos después llega un periodista:

está listo.

Si lo llaman para radio:

está listo.

Si aparece una entrevista televisiva:

está listo.

Si una marca quiere grabar un video:

está listo.

Si tiene que hablar ante 300 estudiantes:

está listo.

Si una empresa quiere contratarlo como embajador:

está listo.

Y AQUÍ ENTRA EL MEDIA TOUR

Este es quizás uno de los conceptos que más necesitamos desarrollar.

Después de un gran resultado, el atleta no debería desaparecer.

Debería comenzar una gira.

El media tour.

Radio.

Televisión.

Prensa escrita.

Podcasts.

Redes sociales.

Entrevistas digitales.

Programas deportivos.

Programas generales.

Escuelas.

Clubes.

Tiendas de bicicletas.

Eventos.

Conferencias.

Actividades comunitarias.

Y aquí podemos decirlo de una manera simpática:

Hay que buscar al atleta por ojo, boca y nariz.

Ojo: televisión, fotografía, video, redes.

Boca: radio, podcasts, entrevistas, conferencias.

Nariz: presencia física, eventos, actividades, contacto directo con el público.

La idea es sencilla:

hay que hacer que la gente vea al atleta, lo escuche y lo conozca.

EL ERROR: “NO TENGO TIEMPO PARA ENTREVISTAS”

Esta frase puede costarle muchísimo dinero a un atleta.

Porque algunos piensan:

“Tengo que entrenar”.

Perfecto.

Pero una entrevista de radio de 10 minutos no necesariamente compite con el entrenamiento.

Un media tour bien organizado puede convertirse en parte del entrenamiento profesional del atleta.

Y aquí está la paradoja:

El atleta quiere que las marcas le paguen por representarlas, pero no quiere invertir tiempo en convertirse en una figura que esas marcas quieran tener como embajador.

Eso hay que cambiarlo.

LA VISIBILIDAD ES UN MULTIPLICADOR

Podemos imaginarlo así:

Talento × Exposición × Personalidad × Credibilidad = Valor de mercado

Si el talento es excelente, pero la exposición es cero:

valor comercial limitado.

Si tiene exposición, pero no tiene resultados:

valor débil.

Si tiene resultados y exposición, pero tiene una personalidad desagradable:

problema para la marca.

Si tiene talento, resultados, exposición, personalidad y credibilidad:

aparece una figura comercial.

La investigación contemporánea sobre la imagen de los atletas también ha encontrado relaciones positivas entre el desempeño deportivo, la interacción de los aficionados y sus intenciones de compra.

Por eso no estamos hablando simplemente de “hacerse famoso”.

Estamos hablando de crear valor económico mediante la conexión entre deporte, audiencia y marca.

LA PERSONALIDAD IMPORTA

Dos atletas pueden ganar exactamente la misma carrera.

Uno contesta:

“Sí. Estoy contento”.

El otro dice:

“Estoy emocionado porque hace tres años estaba viendo esta carrera desde la verja y hoy estoy aquí arriba. Esto se lo debo a mi familia, a mi entrenador y a todos los que me ayudaron cuando todavía nadie sabía quién era yo”.

¿Cuál de los dos genera una historia?

¿Cuál tiene más posibilidades de aparecer nuevamente en televisión?

¿Cuál tiene más posibilidades de que el público recuerde su nombre?

¿Cuál le ofrece más material a una marca?

La respuesta es evidente.

No basta con tener una historia.

Hay que saber contarla.

SER SIMPÁTICO TAMBIÉN ES UNA DESTREZA PROFESIONAL

Esto puede sonar superficial.

No lo es.

Una marca no solamente quiere asociarse con un campeón.

Quiere asociarse con alguien que:

  • llegue puntual;
  • sea respetuoso;
  • trate bien al público;
  • trate bien a los empleados;
  • sepa conversar;
  • no genere problemas;
  • cuide su imagen;
  • sea confiable;
  • cumpla sus compromisos.

La simpatía es un activo comercial.

Y se puede entrenar.

LA IMAGEN NO ES VANIDAD

Aquí también hay que cambiar una percepción.

Cuando hablamos de imagen no estamos hablando necesariamente de presumir.

Estamos hablando de identidad.

¿Cómo viste?

¿Cómo habla?

¿Cómo se presenta?

¿Cómo saluda?

¿Cómo se fotografía?

¿Qué valores representa?

¿Qué temas defiende?

¿Cómo trata a los niños?

¿Cómo trata a sus compañeros?

¿Qué publica?

¿Qué no publica?

¿Qué representa su nombre?

Una marca necesita saber:

“¿Quién es esta persona y qué significa asociarnos con ella?”.

EL ATLETA DEBE CONSTRUIR UNA “MARCA PERSONAL”

Marca personal no significa tener un logo.

Significa que, cuando alguien escucha el nombre del atleta, inmediatamente piensa en determinadas cualidades.

Por ejemplo:

velocidad.

disciplina.

juventud.

familia.

superación.

Puerto Rico.

aventura.

bicicleta.

excelencia.

Eso es posicionamiento.

LAS REDES SOCIALES SON IMPORTANTES, PERO NO SON TODA LA ESTRATEGIA

Aquí debemos tener mucho cuidado.

Un atleta con 20,000 seguidores no necesariamente vale más comercialmente que uno con 5,000.

Lo importante es:

¿Quiénes son esos seguidores?

¿Interactúan?

¿Confían en el atleta?

¿Compran?

¿Comparten?

¿Asisten a eventos?

¿Escuchan sus recomendaciones?

Una audiencia pequeña, pero altamente conectada, puede tener enorme valor.

Por eso el objetivo no debe ser simplemente:

“Quiero seguidores”.

Debe ser:

“Quiero construir una comunidad que confíe en mí”.

EL CICLISTA DEBE ENTENDER QUE ES UN MEDIO DE COMUNICACIÓN

Este concepto puede ser revolucionario para algunos atletas.

Un atleta conocido puede convertirse en su propio canal.

Tiene:

  • nombre;
  • imagen;
  • voz;
  • historia;
  • seguidores;
  • audiencia;
  • credibilidad;
  • contenido;
  • eventos;
  • comunidad.

Por eso una marca puede decir:

“Quiero que este atleta sea parte de nuestra campaña”.

Pero para llegar ahí, primero tiene que existir esa audiencia.

Y AQUÍ APARECE EL AUSPICIADOR

El auspiciador no debería ser visto solamente como:

“El que me da dinero”.

Debe ser visto como:

“Un socio comercial que está invirtiendo en mi capacidad de generar valor”.

Y el atleta debe preguntarse:

¿Qué puedo ofrecerle yo?

No solamente:

“Póngame el logo en el jersey”.

Eso es el nivel más básico.

Puede ofrecer:

  • publicaciones;
  • videos;
  • apariciones;
  • eventos;
  • clínicas;
  • demostraciones;
  • contenido;
  • entrevistas;
  • presencia en tiendas;
  • activaciones;
  • charlas;
  • visitas a escuelas;
  • experiencias con consumidores;
  • participación en campañas.

Ahí empieza a aparecer un verdadero programa de embajador de marca.

EL LOGO EN EL JERSEY NO ES EL FINAL. ES EL PRINCIPIO.

Tenemos que evolucionar de:

“Te pongo el logo”.

a:

“Vamos a crear una relación comercial”.

Una empresa que auspicia a un atleta debería poder utilizar esa relación para contar una historia.

Por ejemplo:

“Acompañamos a Juan durante su preparación para representar a Puerto Rico”.

Ahora tenemos una campaña.

No solamente un logo.

DEL LOGO EN EL JERSEY A UNA LÍNEA DE PRODUCTOS

Aquí existe otra oportunidad enorme para el ciclismo que muchas veces no se aprovecha.

Si una persona alcanza suficiente reconocimiento, su nombre, firma, símbolo o identidad pueden convertirse en productos que la gente quiera comprar.

No estamos hablando solamente de colocar el logo del auspiciador en el jersey.

Estamos hablando de desarrollar productos asociados directamente con el atleta.

Por ejemplo:

  • jerseys;
  • camisetas;
  • gorras;
  • chaquetas;
  • medias;
  • guantes;
  • botellas;
  • bidones;
  • cascos;
  • mochilas;
  • lentes;
  • accesorios;
  • calcomanías;
  • artículos de colección;
  • productos para niños;
  • ediciones especiales;
  • recuerdos deportivos.

Y, eventualmente, hasta bicicletas o componentes desarrollados en colaboración con una marca.

Imaginemos que una ciclista puertorriqueña se convierte en una figura nacional.

Podría existir:

“Colección [Nombre de la atleta]”.

Una tienda podría vender el jersey oficial.

Otra podría vender las gorras.

Una marca podría producir una edición especial de zapatillas.

Otra podría desarrollar un casco.

Una compañía podría crear una botella de edición limitada.

Y el atleta podría recibir un porcentaje de las ventas, si así se establece contractualmente.

Ahí ocurre algo muy importante:

El atleta deja de cobrar únicamente por aparecer y comienza a participar del valor que genera su propio nombre.

Eso cambia completamente el modelo económico.

EL MODELO DE REGALÍAS

Aquí aparece una palabra que todo atleta que aspire a convertirse en figura comercial debería conocer:

ROYALTY

O, en español, regalía.

En lugar de recibir solamente un pago fijo por una campaña, el atleta puede negociar, dependiendo del acuerdo, una participación en las ventas de determinados productos.

Por ejemplo, imaginemos hipotéticamente:

Una marca produce 5,000 gorras con el nombre o la imagen del atleta.

Si esas gorras se venden, el atleta podría tener un acuerdo que le otorgue un porcentaje previamente negociado de las ventas o una cantidad por unidad.

Ahora el incentivo cambia.

El atleta ya no solamente pregunta:

“¿Cuánto me pagan por usar esta gorra?”.

Puede comenzar a preguntar:

“¿Cuánto podemos vender de esta gorra?”.

Y esa diferencia representa un cambio de mentalidad gigantesco.

EL CICLISTA COMO “PROPIEDAD INTELECTUAL”

A medida que crece la figura pública, también crece el valor de los elementos asociados con ella:

su nombre.

su apodo.

su firma.

su número.

su frase.

su símbolo.

su imagen.

su historia.

sus colores.

su estilo.

Incluso determinadas expresiones o conceptos pueden convertirse en elementos de identidad comercial, siempre que se estructuren y protejan adecuadamente.

Por eso un atleta que comienza a tener reconocimiento debería pensar no solamente como competidor.

Debe comenzar a pensar también como propietario de una marca.

Y AQUÍ APARECE OTRO CÍRCULO VIRTUOSO

Supongamos que una ciclista logra vender 2,000 jerseys con su nombre.

Esos 2,000 jerseys no solamente representan 2,000 ventas.

Representan:

2,000 personas caminando por ahí con el nombre de la atleta.

Eso es publicidad.

Publicidad que compró el consumidor.

Cada jersey se convierte en una pequeña valla publicitaria móvil.

Lo mismo ocurre con una gorra.

Una camiseta.

Una botella.

Una mochila.

Una calcomanía.

Una bandera.

Y especialmente con productos que el público utiliza repetidamente.

El consumidor se convierte también en vehículo de comunicación.

Y eso tiene un valor extraordinario.

EL SUEÑO: QUE EL AFICIONADO QUIERA “SER COMO EL ATLETA”

Aquí volvemos al ejemplo del niño.

El niño ve a su ciclista favorita.

Quiere la misma bicicleta.

Quiere el mismo jersey.

Quiere la misma gorra.

Quiere el mismo casco.

Quiere competir.

Quiere pertenecer al club.

Quiere conocerla.

Quiere tomarse una foto con ella.

Y, eventualmente, puede convertirse en otro ciclista.

Eso es mucho más que comercialización de productos.

Es construcción de cultura deportiva.

Y cuando una disciplina logra crear cultura alrededor de sus figuras, deja de depender exclusivamente de las competencias para generar actividad económica.

DE UN ATLETA PUEDE NACER UNA MICROINDUSTRIA

Esta es una idea que me parece fundamental para la Federación y para los propios atletas:

Una figura deportiva suficientemente fuerte puede convertirse en el centro de una pequeña industria.

Alrededor de ella pueden aparecer:

  • diseñadores;
  • fotógrafos;
  • videógrafos;
  • fabricantes;
  • tiendas;
  • distribuidores;
  • entrenadores;
  • representantes;
  • agencias de publicidad;
  • medios;
  • organizadores de eventos;
  • productores de contenido;
  • marcas;
  • auspiciadores.

Y el atleta puede convertirse en el punto de conexión entre todos ellos.

Ese es el verdadero potencial económico de construir una figura.

No se trata simplemente de ponerle un logo a un ciclista.

Se trata de construir una economía alrededor de su nombre.

EL CICLISMO TAMBIÉN SE BENEFICIA

Y aquí está la parte que muchas veces no se entiende.

Construir una estrella no beneficia únicamente al atleta.

Beneficia al deporte completo.

Un atleta reconocido puede aumentar:

audiencia → carreras → espectadores → medios → patrocinadores → ventas → empleo → inversión → nuevos atletas

Eso es un ecosistema.

La experiencia de la NBA demuestra que sus superestrellas pueden generar valor mucho más allá de sus propios contratos. La investigación económica sobre Jordan es precisamente una demostración de ese efecto.

IMAGINEMOS ESTO EN EL CICLISMO PUERTORRIQUEÑO

Supongamos que aparece una ciclista puertorriqueña extraordinaria.

Gana campeonatos.

La Federación empieza a contar su historia.

Los medios la entrevistan.

La atleta aprende comunicación.

Hace media tours.

Tiene una personalidad agradable.

Cuenta su historia.

Publica contenido.

Participa en actividades comunitarias.

Las tiendas comienzan a conocerla.

Los niños quieren verla.

Una marca de bicicletas se interesa.

Después una marca de ropa.

Después un banco.

Después una compañía de telecomunicaciones.

Después una aseguradora.

Después una empresa de automóviles.

Ya no estamos hablando solamente de una ciclista.

Estamos construyendo una propiedad deportiva.

¿QUIÉN GANA?

Gana la atleta.

Pero también:

Gana la Federación.

Porque tiene una figura que ayuda a promover el deporte.

Gana el equipo.

Porque tiene mayor visibilidad.

Ganan otros atletas.

Porque aumenta el interés por el ciclismo.

Ganan los entrenadores.

Porque aumenta la demanda de entrenamiento.

Ganan los mecánicos.

Porque aumenta la actividad.

Ganan las tiendas.

Porque más personas quieren bicicletas, componentes, ropa y accesorios.

Ganan los organizadores.

Porque aumenta el interés por las competencias.

Ganan los medios.

Porque tienen historias que contar.

Ganan los auspiciadores.

Porque tienen una plataforma para conectar con consumidores.

Y gana Puerto Rico.

Porque una figura deportiva puede convertirse en embajadora del país.

EL EFECTO “NIÑO CON LA CAMISETA”

Este es uno de los indicadores más poderosos.

Cuando un niño dice:

“Quiero ser como ella”.

Ya ocurrió algo extraordinario.

Cuando ese niño pide una bicicleta:

creció el mercado.

Cuando quiere el mismo casco:

creció el mercado.

Cuando quiere competir:

creció la base deportiva.

Cuando sus padres lo inscriben en un club:

creció la estructura.

Cuando ese club necesita un entrenador:

se creó empleo.

Cuando compra equipo:

se generó actividad económica.

Una estrella puede ser una locomotora económica.

EL ATLETA TIENE QUE ENTENDER EL PRECIO DEL ÉXITO

Aquí viene una conversación incómoda.

Construir una figura pública requiere tiempo.

Hay que sacrificar algunas cosas.

Hay que levantarse temprano.

Entrenar.

Competir.

Viajar.

Entrevistarse.

Grabar.

Hablar.

Publicar.

Participar.

Responder.

Estudiar.

Prepararse.

Y volver a entrenar.

Por eso no todo el mundo está dispuesto a hacerlo.

Y está bien.

Pero entonces hay que entender una cosa:

Los resultados comerciales que algunos desean requieren comportamientos que algunos no están dispuestos a asumir.

No se puede querer la recompensa sin aceptar el proceso.

EL CAMINO COMPLETO

Podríamos convertir todo esto en una ruta de 12 pasos y, al final, añadir uno más que define el verdadero propósito del proceso:

PASO 1 — TALENTO

Desarrollar excelencia deportiva.

PASO 2 — RESULTADOS

Competir y producir logros medibles.

PASO 3 — HISTORIA

Identificar qué hace especial al atleta.

PASO 4 — IDENTIDAD

Definir quién es y qué representa.

PASO 5 — COMUNICACIÓN

Aprender entrevistas, cámara, radio y comunicación con el público.

PASO 6 — VISIBILIDAD

Aparecer consistentemente en medios y plataformas.

PASO 7 — MEDIA TOUR

Convertir los grandes resultados en oportunidades de exposición.

PASO 8 — COMUNIDAD

Construir una audiencia que conozca y confíe en el atleta.

PASO 9 — CONTENIDO

Crear fotografías, videos, historias y experiencias.

PASO 10 — POSICIONAMIENTO

Convertirse en referente dentro y fuera del ciclismo.

PASO 11 — COMERCIALIZACIÓN

Presentar propuestas concretas a marcas.

PASO 12 — EMBAJADOR DE MARCA

Convertir la relación en contratos, campañas y asociaciones a largo plazo.

Y entonces aparece un decimotercer paso:

PASO 13 — LEGADO

Porque la verdadera estrella no solamente pregunta:

“¿Cuánto me pagan?”.

Pregunta:

“¿Qué estoy construyendo?”.

LA FEDERACIÓN TAMBIÉN TIENE QUE CAMBIAR LA PREGUNTA

Una federación deportiva tradicionalmente piensa:

“¿Cómo organizamos las competencias?”.

Necesitamos agregar:

“¿Cómo construimos propiedades deportivas que puedan generar valor?”.

Eso significa identificar atletas con potencial de convertirse en figuras públicas.

No necesariamente todos.

Pero sí algunos.

Y crearles un programa.

Programa de Desarrollo de Atletas-Embajadores

Podría incluir:

  • entrenamiento deportivo;
  • comunicación;
  • media training;
  • manejo de redes;
  • fotografía;
  • video;
  • protocolo;
  • relaciones públicas;
  • storytelling;
  • preparación para entrevistas;
  • relación con auspiciadores;
  • negociación básica;
  • construcción de marca personal;
  • participación comunitaria.

La Federación no tiene que esperar a que aparezca espontáneamente una gran figura.

Puede identificar talento, desarrollar capacidades y ayudar deliberadamente a construir figuras públicas alrededor de sus mejores atletas.

Ese sería un cambio de paradigma.

No solamente desarrollar campeones.

Desarrollar campeones que sepan convertirse en embajadores del deporte.

EL CICLISMO NECESITA “ESTRELLAS”, NO SOLAMENTE CAMPEONES

Esta frase podría ser una de las columnas vertebrales del artículo:

Un campeón gana una competencia. Una estrella hace que millones de personas quieran ver la próxima.

Y necesitamos ambas cosas.

Necesitamos campeones.

Pero necesitamos convertir algunos campeones en estrellas.

Porque una estrella:

atrae público.

El público:

atrae medios.

Los medios:

atraen marcas.

Las marcas:

atraen inversión.

La inversión:

fortalece el deporte.

Y el deporte fortalecido:

produce nuevos campeones.

Es un círculo virtuoso.

EL VERDADERO PRODUCTO NO ES EL ATLETA: ES LA HISTORIA QUE SE CONSTRUYE ALREDEDOR DE ÉL

Esta quizás sea la conclusión más importante.

Michael Jordan no fue solamente un jugador de baloncesto.

Fue una historia.

Fue excelencia.

Fue competencia.

Fue estilo.

Fue personalidad.

Fue espectáculo.

Fue aspiración.

Fue cultura.

Fue una imagen reconocible.

Y, finalmente, fue una marca.

NBA.com señala precisamente cómo Jordan pasó de ser un fenómeno deportivo a convertirse en un ícono cultural cuya imagen y estilo fueron comercializados masivamente.

Eso no ocurrió accidentalmente.

Se construyó.

¿QUÉ TENEMOS QUE HACER EN PUERTO RICO?

Tenemos atletas.

Tenemos talento.

Tenemos ciclismo competitivo.

Tenemos historia.

Tenemos escenarios extraordinarios.

Tenemos montañas.

Tenemos costas.

Tenemos ciudades.

Tenemos carreras.

Tenemos clubes.

Tenemos tiendas.

Tenemos marcas.

Tenemos medios.

Tenemos redes sociales.

Lo que necesitamos es conectar todas esas piezas.

Y comenzar a pensar el ciclismo como:

DEPORTE + ENTRETENIMIENTO + COMUNICACIÓN + INDUSTRIA + ECONOMÍA

LA NUEVA MENTALIDAD

El atleta debe dejar de decir:

“¿Quién me va a auspiciar?”.

Y comenzar a preguntar:

“¿Qué valor estoy construyendo para que una empresa quiera asociarse conmigo?”.

La Federación debe dejar de preguntar solamente:

“¿Cómo conseguimos dinero para la próxima carrera?”.

Y comenzar a preguntar:

“¿Cómo construimos activos deportivos que produzcan valor durante los próximos diez años?”.

Y las empresas deben dejar de ver el ciclismo simplemente como:

“Un deporte donde podemos poner nuestro logo”.

Y comenzar a verlo como:

“Una comunidad con la que podemos construir relaciones comerciales”.

EL GRAN OBJETIVO

El objetivo final no es conseguirle $5,000 de auspicio a un ciclista.

El objetivo es crear un sistema donde:

un atleta pueda ganarse la vida;

una Federación pueda fortalecerse;

un equipo pueda crecer;

un entrenador pueda trabajar;

un mecánico pueda vivir de su profesión;

una tienda pueda vender más bicicletas;

una marca pueda vender más productos;

los medios tengan contenido;

los niños tengan héroes;

y el ciclismo tenga una industria a su alrededor.

Eso es mucho más grande que conseguir un auspicio.

Eso es construir un ecosistema económico deportivo.

EL PRINCIPIO JORDAN

Y aquí está el principio que resume todo el artículo:

Michael Jordan no construyó solamente una carrera. Construyó una plataforma alrededor de su carrera.

Y esa plataforma generó valor para él, para su equipo, para la NBA, para Nike, para las tiendas, para los medios, para otros empresarios y para millones de consumidores.

El reto del ciclismo puertorriqueño no es encontrar al próximo Michael Jordan.

Es aprender a reconocer a nuestros propios “Jordans”, desarrollar su talento, construir su imagen, contar sus historias y convertir su éxito individual en crecimiento colectivo.

Porque cuando un atleta se convierte en una gran figura, no crece solamente el atleta. Puede crecer todo el deporte alrededor de él.

Y ahí está, en mi opinión, el verdadero mensaje que debemos llevarles a los ciclistas y a la Federación:

No esperes a que una marca descubra tu valor. Construye un valor que sea imposible de ignorar.

APÉNDICE

Del artículo a un Modelo de Desarrollo de Atletas-Embajadores del Ciclismo Puertorriqueño

Nota: Las ideas que siguen amplían el contenido del artículo y plantean cómo estos principios podrían convertirse en una estrategia formal de desarrollo de atletas y de crecimiento económico para el ciclismo puertorriqueño.

UNA PRECISIÓN IMPORTANTE SOBRE EL MODELO JORDAN

Yo no presentaría a Jordan como alguien que simplemente “hizo media tours y se hizo famoso”, porque sería simplificar demasiado su historia.

Su caso funcionó por la combinación de:

rendimiento extraordinario + personalidad + narrativa + estrategia de mercadeo + medios + producto + distribución + inversión empresarial.

La investigación económica confirma que su efecto trascendió sus ingresos personales y benefició incluso a otros equipos.

Eso, precisamente, hace que el ejemplo sea todavía más interesante para el ciclismo.

El mensaje no es que un media tour por sí solo fabrique una superestrella.

El mensaje es que el rendimiento deportivo crea la materia prima; la comunicación y la exposición ayudan a convertir esa materia prima en una figura reconocida; y la estrategia comercial puede convertir ese reconocimiento en valor económico.

PROPUESTA: MODELO DE DESARROLLO DE ATLETAS-EMBAJADORES

Todo este análisis puede convertirse en un verdadero Modelo de Desarrollo de Atletas-Embajadores del Ciclismo Puertorriqueño.

Un modelo que trace el camino:

Atleta desconocido → campeón → figura pública → embajador → marca → propiedad comercial → legado

Y que establezca qué debe hacer cada componente del ecosistema:

el atleta;

el entrenador;

la Federación;

el equipo;

los medios;

el auspiciador;

y, eventualmente, la industria.

Eso convertiría esta reflexión, de un artículo de opinión, en una propuesta estratégica para desarrollar atletas, figuras públicas y nuevas oportunidades económicas alrededor del ciclismo puertorriqueño.

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