¿Cómo ha cambiado la pandemia del coronavirus después de dos años?

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Trabajadores de salud se reúnen para analizar los procedimientos de atención a los enfermos de COVID-19 en el hospital Germans Trias i Pujol en Badalona, Barcelona, España, el miércoles 1 de abril de 2020. (AP Foto/Felipe Dana)

Cada vez más países están optando por regresar a la normalidad y aprender a convivir con el virus. Se han desarrollado vacunas seguras y efectivas y se sabe mejor mejor cómo tratar a las personas contagiadas.

Dos años después del inicio de la pandemia, siguen existiendo interrogantes en torno al COVID-19, pero los expertos saben mucho más sobre cómo controlarlo.

El virus se propaga principalmente a través del aire cuando una persona infectada exhala, habla, tose o estornuda. Ese es el motivo por el que las autoridades sanitarias han fomentado el uso de mascarillas y la ventilación de los espacios, en lugar de centrarse en el consejo de limpiar las superficies, como ocurría al inicio.

El tratamiento para quienes enferman o necesitan ser hospitalizados también ha evolucionado. Entre las opciones existentes están los antivirales, como el medicamento remdesivir o las nuevas pastillas desarrolladas por Pfizer y Merck; los fármacos antiinflamatorios, incluyendo esteroides, y, dependiendo de la variante que circule, anticuerpos fabricados en laboratorio para atacar al virus.

“El mundo nos ha visto aprender en tiempo real cómo tratar el COVID-19”, dijo Neil J. Sehgal, profesor adjunto de política y gestión sanitaria en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Maryland.

Las vacunas contra el coronavirus también se han desarrollado en un tiempo récord. Hasta principios de marzo, 10 fórmulas habían recibido la autorización de la Organización Mundial de la Salud para su uso de emergencia.

Sin embargo, su distribución ha sido desigual a pesar de un esfuerzo internacional para repartirlas de una forma más justa, y la desinformación ha alimentado la reticencia a vacunarse.

Y aún queda mucho por aprender. Se están realizando estudios para comprender mejor el COVID-19 persistente, que pude durar meses tras el contagio inicial. Además, los científicos están atentos para identificar la próxima variante de rápida propagación.

“Al final, todos los países tendrán que aprender a vivir con el coronavirus”, señaló Sehgal.