Llamado a verificar la función visual en los niños ante el inicio de clases

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Little girl in eyewear in ophthalmology clinic have test of vision.

Ante el inicio de otro año escolar es de suma importancia examinar a nuestros estudiantes con un doctor en Optometría que les analice cómo está la función visual, no solamente saber si ve perfecto al nivel 20/20. Problemas con la función visual pueden provocar que erróneamente se coloque a un alumno en la corriente de educación especial porque los maestros pueden pensar que tienen problemas de aprendizaje. Un deportista con talento puede fallar mucho y un artista puede no poder expresar correctamente su arte porque los ojos no están funcionando como deberían.

Función visual se refiere no sólo a recibir luz y ver imágenes, sino a entender y procesar de manera efectiva la información. Procesar y entender la información usando buenos movimientos oculares, buena coordinación entre los ojos y un enfoque rápido y flexible.

La doctora Jovanny Ulloa, miembro de la Junta directiva del Colegio de Optómetras, explica que un examen específico de la función visual incluye “percepción de profundidad (muy importante para los deportistas), problemas de binocularidad (cómo funcionan los ojos como un equipo y descartar desviaciones oculares o estrabismo), movimientos de rastreos y movimientos sacádicos que no estén deficientes”. Movimientos de rastreos son la habilidad de seguir un objeto en movimiento. Mientras que los movimientos sacádicos se refieren a poder mover los ojos de un punto a otro; es como dar un brinco con la mirada. Ambos movimientos, tanto rastreo como sacádicos, son vitales en el proceso de aprendizaje.
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La doctora Ulloa, quien es especialista en visión deportiva, añadió que en un buen examen de función visual ellos analizan las “habilidades visuales que ayudan a la función en general. Por ejemplo, la coordinación ojo mano, que es esencial para escribir; la coordinación ojo pie, para caminar en la dirección correcta, y el balance”.

Asimismo, dijo que estudian la percepción de colores, para descartar deficiencias de colores. Un niño daltónico, (termino daltonismo esta casi en desuso últimamente nos referimos como deficiencias de colores ya que hay variedad de estas deficiencias) no se reduce solo a que no puede distinguir los colores es tan delicado como no reconocer el equipo contrario en deportes, no identificar marcadores de colores en la pizarra por lo que salta información, no puede expresarse correctamente en clases de artes y hasta perderse de señales importante de emergencia en la escuela.

Igualmente, dentro de este examen con el doctor en Optometría se estudiarán los ojos para observar si tiene una visión 20/20 o necesita espejuelos porque sufre de hipermetropía, miopía y/o astigmatismo.

Los padres o los maestros pueden identificar señales en los menores como lo son: el no puede leer o si lo hace con pobre comprensión, si la evaluación sicométrica reveló que es inteligente pero no está rindiendo su potencial, si tiene un diagnóstico de ADD o se muestra muy distraído, lento o vago para hacer los trabajos.
“En algunos casos los maestros identifican que un niño confunde la “b” por “d” la “p” por “q” la “t” con la “d” también y muchas veces – principalmente si son pequeños antes de los 8 o 9 años de edad-, son problemas de percepción visual y no necesariamente es dislexia u alguna otra situación”, sostuvo la doctora Ulloa.

Recomendó que lo importante es un diagnóstico y el tratamiento adecuado. Dependiendo de la deficiencia es el tratamiento, pero pueden ser desde ejercicios, usar una cuña mientras se escribe (que es una tablita inclinada), terapia visual y a veces gafas especializadas. Indicó, además, que se debe asistir a los niños en las asignaciones, notificarles a los maestros lo encontrado y pedir acomodo razonable, aunque no esté en la corriente de educación especial.
Cuando se siguen las recomendaciones, se puede observar gran mejoría en la atención, comprensión de lectura y ejecución académica en general. Para más información se puede comunicar con el Colegio de Optómetras de Puerto Rico al (787) 767-2828.