Una segunda ola de calor azota el Mediterráneo

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Una mujer se refresca de las altas temperaturas en una fuente en Roma, el 18 de julio de 2023. (AP Foto/Gregorio Borgia)

MILÁN (AP) — Las autoridades advirtieron el martes a los residentes y viajeros que llenaban destinos turísticos en el Mediterráneo que no salgan al exterior mientras la segunda ola de calor en otras tantas semanas azota la región y Grecia, España y Suiza luchaban contra los incendios.

En Italia, equipos de la Cruz Roja realizaron llamadas de control a los ancianos mientras que en Portugal emplearon las redes sociales para advertir a la gente que no deje mascotas ni niños en el interior de autos estacionados. En Grecia, los voluntarios repartían agua y en España se pidió a la población que se proteja para no respirar el humo de los incendios.

Varias naciones del sur de Europa sufren una nueva ola de calor, agravada por el cambio climático, que se espera que dure unos días. La agencia meteorológica de Naciones Unidas indicó que las temperaturas en el continente podrían llegar a batir el récord de 48,8 grados Celsius (119,8 Fahrenheit) alcanzado en Sicilia hace dos años, mientras crecía la preocupación porque el calor pueda causar un repunte en las muertes.

“Las olas de calor son un asesino invisible”, dijo Panu Saaristo, jefe de equipo de la unidad de salud de emergencia de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en una conferencia de prensa en Ginebra. “Estamos experimentando temperaturas cada vez más altas durante periodos cada vez más largos cada verano aquí en Europa”.

Las temperaturas baten récords en todo el mundo, y los científicos dicen que es muy probable que 2023 sea el año más caluroso desde que se tienen registros, que se remontan a mediados del siglo XIX.

En junio se registró la temperatura media global más alta, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, de la Unión Europea, y la Organización Meteorológica Mundial, dependiente de la ONU, predijo que este verano se batirán varios récords por el calor. Esto se debe en parte a que la temperatura del mar es inusualmente elevada y del bajo nivel de hielo marino en el Ártico, agregó la agencia.

El cambio climático causado por el hombre con la quema de carbón, petróleo y gas natural está haciendo que el planeta se caliente cada vez más, y sus consecuencias se ven amplificadas por el fenómeno meteorológico de El Niño. Pero la fase actual de este fenómeno empezó hace apenas unos meses, por lo que aún es débil o moderado y no se espera que llegue a su apogeo hasta el invierno.

Se prevé que los termómetros sigan por encima de los 40 grados Celsius (104 Fahrenheit) no solo en el Mediterráneo, sino también en América del Norte, Asia y el norte de África.

En Italia, las autoridades sanitarias advirtieron de temperaturas extremas en 20 ciudades — que subirán a 23 el miércoles — desde Bolzano, en el norte, a Palermo, en el sur.

En Grecia, donde se espera una segunda ola de calor el jueves, tres grandes incendios forestales ardían a las afueras de su capital, Atenas, por segundo día. Miles de personas que habían sido evacuadas de zonas costeras al sur de la ciudad regresaron a sus casas el martes luego de que remitiesen las llamas, tras pasar la noche en playas, hoteles e instalaciones públicas.

Pero los incendios forestales seguían descontrolados al norte y al oeste de Atenas.

La mayor parte de España estaba en alerta por calor extremo y se prevé que se alcancen los 43 grados C (109 F) de máxima en zonas a lo largo del río Ebro, en el noreste del país, y en la isla de Mallorca. El país sufre además una prolongada sequía que ha incrementado el riesgo de incendio.

Alrededor de 400 bomberos, con la ayuda de nueve hidroaviones, trabajaban en la extinción de un incendio que ardía por cuarto día consecutivo en La Palma, en el archipiélago de las Islas Canarias. Las autoridades españolas dijeron que se ha acotado el incendio, que continúa activo.

En Suiza, 150 bomberos, policías, soldados y otros efectivos de emergencias, respaldados por helicópteros, se afanaban el martes para apagar un fuego que arrasaba una zona montañosa en la región suroccidental de Wallis, que provocó el desalojo de residentes en cuatro localidades y poblados en la zona.